Un recorrido en bicicleta por Andalucía: Sierra Nevada y las Alpujarras

Actualizado: jul 28


La travesía de Sierra Nevada en bicicleta

Un circuito por la impresionante cadena de Sierra Nevada y las Alpujarras, en la tranquila y hermosa región de Andalucía, que culmina en Granada, una ciudad de gran dinamismo cultural.


Desde la cumbre delpico de Veleta, a 3393 m, el segundo pico más alto de la España peninsular, las vistas eran asombrosas. Veía toda la cordillera de Sierra Nevada desplegándose al sur y al este en una serie de picos castaños. Más allá, se extendían los sinuosos valles verdes y estrechos de las Alpujarras. En la distancia, el plateado mar Mediterráneo reflejaba el sol del atardecer. Era una visión celestial.


La subida al pico de Veleta es uno de los mayores desafíos del ciclismo europeo. Se trata de un ascenso extraordinario desde todos los puntos de vista: solo las estadísticas ya son abrumadoras. Subí cuesta arriba durante 50 km desde el centro de Granada, recorriendo más de 2700 m de ascenso vertical. La parte principal del recorrido discurre por una buena carretera asfaltada, que llega hasta la estación de esquí en invierno; el último kilómetro aproximadamente es de grava; los 100 m finales hay que hacerlos a pie sobre rocas.

Subir hasta el pico de Veleta fue la culminación de un circuito de cuatro días por Sierra Nevada, la cordillera más alta de España, y las Alpujarras, las faldas de la ladera sur que descienden hasta el mar. Es una parte fascinante: unas carreteras decentes, mucho sol y un tráfico mínimo (al menos, hasta llegar a Granada) la convierten en un lugar maravilloso para montar en bicicleta.


Toda la zona ha conservado su esencia rural: una región de pueblos encalados, áridos altiplanos, laderas aterrazadas, valles arbolados, almendros y olivares. Los bereberes del norte de Áfricaocuparon las Alpujarras durante siglos, antes de ser expulsados con los moros de Granada en los ss. XV y XVI. Sorprende que, medio siglo más tarde, su legado permanezca: en los pueblos laberínticos, las casas de tejados planos y los sistemas de regadío que todavía siguen en uso (recogen las aguas del deshielo de las montañas para cultivar viñas, naranjas, limones y pomelos). Aquí el ritmo de vida es lento, casi sobrenatural: durante los dos primeros días me preguntaba dónde estaba todo el mundo. Al final, dejó de preocuparme.


Mi recorrido en bicicleta comenzaba en las montañas del sur, en la llamada sierra de la Contraviesa. Es una larga subida desde las costas mediterráneas: hice trampa, porque a medio camino me recogieron y me llevaron hasta el pueblo de Albondón. Tras un café y un bocadillo en una cafetería adormecida, partí por carreteras aún más soñolientas, serpenteando entre los viñedos, hasta la pequeña ciudad de Ugíjar. Después del calor abrasador del mediodía, fue un alivio subir a la aldea de Laujar de Andarax a la luz dorada y suave del atardecer. En la pequeña plaza, los vecinos se afanaban en construir una tarima y bares para la fiesta anual. 



Como la costa española ha ejercido ese magnetismo para el turismo en los últimos cincuenta años, zonas como las Alpujarras han tenido un desarrollo más lento. La región no empezó a salir del medievo hasta la liquidación del régimen franquista y la entrada en vigor de la constitución democrática en los años setenta. Como consecuencia, los alojamientos son todavía escasos y aislados y tuve que realizar un largo trayecto para atravesar la Sierra Nevada dos veces al día siguiente, para llegar a un encantador hotel, La Alquería de Morayma, cerca de la población de Cádiar

La carretera sube y baja suavemente hasta la bonita aldea de Ohanes, antes de ascender por paisajes áridos y, más arriba, bosques de encinas, hasta alcanzar el primer puerto de la jornada, el puerto de Santillana (1337 m). Estaba desierto y el descenso a la ciudad de Abla fue rápido, abierto y memorable. Ambas poblaciones pertenecen ya a la provincia de Almería.


La principal subida de la jornada, para sortear el puerto de la Ragua (17 km con una cuesta de 920 m), es de categoría 1 y forma parte de la Vuelta a España. La subida empieza justo a las afueras de la pintoresca localidad de La Calahorra. Los primeros kilómetros serpentean suavemente por un aromático bosque de pinos. En cada curva hay vistas panorámicas del castillo renacentista de La Calahorra, una de las fortalezas más emblemáticas de Andalucía, con sus enormes y anchos torreones. Más allá, la gran planicie castaño rojizo del Marquesado se extiende al norte.

En lo alto del collado, hay una zona de pícnic y una fuente alimentada por un manantial. Después de una cabezada a la sombra de los árboles y de mojarme la cara en la fuente, me lancé en picado por una carretera bien asfaltada, aminorando en las curvas, saboreando las vistas del sur de las Alpujarras. El colofón del día fue una bonita carretera tortuosa con subidas y bajadas a través de los pueblos de Válor, Yegen y Mecina Bombarón hasta llegar a Cádiar, cuando el sol empezaba a ponerse. 


Al día siguiente, el cielo volvía a lucir de un brillante azul cobalto. Antes de que el sol sobrepasara las cumbres más altas, pedaleé cuesta abajo por el valle de Guadalfeo. Pasado el campo agreste del extremo oriental de Sierra Nevada, las ciudades de Órgiva y Lanjarón parecían de lo más cosmopolita. El calor y el tráfico se intensificaron mientras me deslizaba por desfiladeros y ríos hasta el puerto del Suspiro del Moro. A partir de allí, un descenso suave hasta Granada, a la imponente Alhambra, en mi opinión uno de los monumentos más fascinantes de Europa; a los bares de tapas y los cafés junto al río; y a la cama, para dormir largo y tendido antes del riguroso ascenso al pico de Veleta.


Hoja de ruta

  • Inicio Sierra de la Contraviesa.

  • Final Granada.

  • Distancia 385 km, con un ascenso vertical total de 8500 m.

  • Cómo llegar Los aeropuertos de Málaga y Granada ofrecen numerosas opciones de entrada y salida.

  • Alquiler de bicicletas Rent A Bici (25 € por día, mínimo dos días) en Granada.

  • Cuándo ir La mejor época son los meses de mayo, junio, finales de septiembre y octubre; en julio y agosto hace demasiado calor y suele haber más gente.

  • Dónde dormir En Cádiar, La Alquería de Morayma es una buena opción.

  • Qué comer Los guisos consistentes a base de carne, embutidos y morcilla son muy populares, pero las frutas y verduras de cultivo local son también excelentes.


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